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viernes, 10 de julio de 2015

¿Cuanto Vales?

Sabia parábola acerca de la seguridad en sí mismo.

¿Cuánto vales?
Un día un sabio maestro recibió la visita de un joven que se dirigió a él para pedirle consejo:
— Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro sin mirarlo, le dijo:
— Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una pausa agregó: — si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
— E... encantado, maestro— titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
—Bien— asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y al dárselo al muchacho, agregó:
— Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, quienes lo miraban con algún interés.
Pero les bastaba el escuchar el precio del anillo; cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
¡Cuánto hubiera deseado el joven tener esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Triste, subió a su caballo y volvió a donde el maestro se encontraba:
— Maestro -dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera obtener dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
— Qué importante lo que has dicho, joven amigo —contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
— Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
— ¡58 MONEDAS! — exclamó el joven.
— Sí, -replicó el joyero— yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
— Siéntate —dijo el maestro después de escucharlo— Tú eres como este anillo: Una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

lunes, 1 de junio de 2015

Cuando me amé de verdad.



Cuando me amé de verdad.
Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.

Hoy sé que eso tiene un nombre…”Autoestima”
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.

Hoy sé que eso es…”Autenticidad”

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.

Hoy eso se llama…”Madurez”
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.

Hoy sé que el nombre de eso es…”RESPETO”

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud
egoísmo.

Hoy se llama…”Amor Propio”
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.

Hoy sé que eso es…”Simplicidad”
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.

Hoy descubrí que eso es la…”Humildad”

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.

Y eso se llama…”Plenitud”
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.

Todo eso es…”Saber Vivir”

lunes, 8 de diciembre de 2014

ATRAE CON EL PODER DEL ALMA ✩✩✩✩

"SINO SABES A DONDE VAS, REGRESA PARA SABER DE DONDE VIENES" (Proverbio zen)  

Cuando leí por primera vez que con sólo pensar, sentir y enfocar mi atención en lo que deseaba, ese deseo se cumpliría, me volví loca, me entusiasmé muchísimo, esa información resonó en mi interior, literalmente, mi alma supo que era verdad.

Enseguida me vinieron a la memoria sucesos del pasado en los que había conseguido lo que quería aplicando esa fórmula, aunque en aquellos lejanos días desconocía que se tratara de una ley. Lo hice de manera natural. Todos venimos a este mundo sabiendo esa ley y su aplicación, pero con el devenir de los años y lo que nos van inculcando se nos olvida.

En fin, el caso es que la primera vez que intenté conscientemente atraer algo a mi vida, salió muy bien, tan bien, que el éxito se me subió a la cabeza, o mejor dicho, empecé a ser menos natural, a dejar de escuchar a mi alma y a darle prioridad a lo que mi mente tenía que contarme. Todo el mundo sabe los problemas de comunicación que tienen la mente y el alma. El alma no sabe hablar en el lenguaje de la mente, y la mente no sabe interpretar las sutilezas e intuiciones del alma. A nadie debiera extrañar, que en cuanto haces caso a la mente, a sus pensamientos repetitivos, a su monólogo continuo, pierdes el norte y entras en una vibración alejada completamente de la realización de tu sueño o deseo. Y me refiero a esos “Si puedo lograr esto, mi situación mejorará mucho”, “Tengo que conseguir esto, así demostraré a los demás que yo tenía razón”, “Si no consigo manifestar esto, seré una fracasada”, “Si no logro alcanzar mi sueño, mi vida no tendrá sentido”, y así hasta el infinito, porque otra cosa no, pero facilidad la mente para aguarnos la fiesta, tiene a raudales. Y así permanecí durante años, sí, años, testaruda que es una, hasta que de puro agotamiento dejé de insistir, y entonces me vino a la cabeza esa famosa frase de Einstein que dice: “Si haces siempre lo mismo no esperes resultados distintos”.

El hecho de no hacer nada por conseguir lo que deseaba produjo en mi una sensación placentera, y confort interior, y recordé algo que leí una vez, que el alma te habla a través del confort o la incomodidad interior. Es decir, que cuando te sientes bien es que estás siguiendo el camino de tu alma, y cuando te sientes mal no lo haces. Y entonces me vino una pregunta a la cabeza ¿es qué mi alma no quiere eso que yo tanto deseo?. 

Si lo piensas fue una reflexión lógica, dado que desde el momento en el que había dejado de hacer algo por conseguir ese deseo había empezado a sentirme mejor, lo normal es que pensara que quizá el error estaba en el deseo mismo. Pero no. Más adelante entendí, que el deseo no era el problema. Lo que estaba mal era la importancia que le estaba dando a ese deseo. Y entonces llegué a esta valiosísima información, que espero que a ti te ayude tanto como me ha ayudado a mi:

El Universo es amor, eso lo sabemos todos. Es un amor perfecto, incondicional, que no pide nada, que nada juzga, que no obliga, y al decir para mi misma estas palabras, caí en la cuenta de que yo no estaba amando a mi deseo, y no lo estaba amando porque de tantas ganas que tenía de que se cumpliera, de que se hiciera realidad, lo estaba forzando como si fuera un amante al que quisiera retener.

A los deseos se les debe tratar como tratamos a las personas a las que amamos. Cuando amas de verdad, lo haces de forma incondicional, respetas a esa persona, no la intentas retener, no sientes celos, no te muestras como una persona posesiva, porque eso no sería amor, sería inseguridad, serían dudas, sería baja autoestima.

Cuando pensaba que ese deseo tenía que cumplirse sí o sí, y que de no cumplirse sería una fracasada o mi vida no tendría sentido, la energía que estaba creando alrededor de ese deseo, nada tenía que ver con la energía del Universo, que es amor. Al hacer el símil con una pareja, me di cuenta. De repente entendí que si yo a un hombre al que quisiera tener como pareja le transmitiera sentimientos de que tiene que estar conmigo sí o sí, porque yo lo digo, sentimientos hacía mi misma de que sin ese hombre a mi lado sería una fracasada, que sin él mi vida no tendría sentido; se me encendió una luz, me dije “pero como has podido estar tan ciega, si tú jamás te comportarías así con un hombre, ni con nadie, ¿por qué lo haces con eso que quieres manifestar en tu vida?”.

Literalmente, se me encendió una luz. Respiré agradecida. Pensé en mi deseo como algo a lo que amar, no como algo a poseer. Y lo amé, como amo a mi perrita Berta, con agradecimiento y con respeto. Me relajé tanto que me quedé dormida. A la mañana siguiente mi deseo estaba ahí, delante de mi.

Conclusión, cuando quieras ver manifestado algo en tu vida, controla tu mente, que no se revolucione, que no le de demasiada importancia al deseo, ni demasiada poca, simplemente ama tu deseo, déjalo crecer, porque cuando llegue el momento perfecto aparecerá. Intenta estar equilibrado, no pienses mucho en tu deseo, pero tampoco lo olvides. Compórtate como lo harías con un amigo al que tienes muchas ganas de ver, pero que no vive en la misma ciudad que tú. Si tu deseo fuera que tu amigo te visitara, pensarías en él de vez en cuando, quizá algunos días revisarías fotos antiguas para recordar viejos tiempos, puede que por curiosidad buscaras por internet el precio del billete, por si acaso pudieras conseguir unos días libres, recrearías lo que haríais si estuvierais juntos. Mientras tanto, seguirías haciendo tu vida normal. Irías al trabajo, al supermercado, verías tu programa de televisión favorito, comprarías ese libro que tanto te apetece leer. Se trata de mantener la intención del deseo cumplido con amor y seguridad pero sin avasallarlo.

viernes, 28 de noviembre de 2014

LA BAJA AUTOESTIMA, CAUSAS Y CONSECUENCIAS

La baja Autoestima, Causas y Consecuencias


La baja Autoestima, Causas y Consecuencias
La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos a partir de experiencias vividas. En este proceso gradual intervienen factores externos (el contexto, las experiencias, los ambientes y las personas con quienes nos criamos) y factores cognitivos (la interpretación que uno hace de las situaciones). Todo eso va generando experiencias de vida y formas de vernos ante determinada circunstancia. Si en este proceso las experiencias son negativas puede generar una baja autoestima.

Algunas de las experiencias negativas pueden ser:

  • Abuso en el hogar: ya sea física o emocionalmente, los padres sin querer, pueden maltratar con apodos negativos, insultos o gritos, que el niño decodifica como falta de afecto o poca valoración de los padres. Trasladando los sentimientos negativos hacia su interior, culpándose a sí mismos por la forma en que sus padres actúan.
  • Malas experienciasen la escuela: puede afectar negativamente a su autoestima. Ya sea por Bullying, Comentarios o apodos  hirientes.
  • Dificultades de aprendizaje: tal vez un niño con problemas de aprendizaje (como la dislexia) puede ser ridiculizado y  comenzar a sentirse estúpido o poco capaz.
  • Las altas expectativas de los padres puede generar en el niño la idea fracaso y sentir que nunca es lo suficientemente bueno para sus padres, haciéndolo sentir mal consigo mismo.
  • Padres sobreprotectores: La sobreprotección pude llevar al niño a pensar que no es capaz de experimentar la vida por sí mismo y debe depender siempre de sus padres para que hagan todo por él.
  • Las personas toxicas, que constantemente nos hacen reproches, desvalorizan nuestras acciones, y hacen criticas destructivas. Esta gente no deja crecer y genera malestar y sentimientos negativos y de fracaso.

Estas experiencias dolorosas pueden generar una opinión negativa sobre si mismo, su apariencia, su inteligencia o capacidades. Ese fantasma de experiencias poco felices, puede alterar las acciones del presente adoptando una actitud negativa para enfrentar nuevos desafíos.
Cuando tenga que enfrentar situaciones que en el pasado le resultaron negativas, intentara evadirlas para no revivir aquel sentimiento de fracaso o agobio. Al escapar de estas nuevas experiencias justamente lo que hace es reafirmar su fracaso, sus creencias negativas. Y disminuye la probabilidad de superar su miedo. Generando un circulo vicioso de negatividad.
Es común que personas con estas características no se involucren mucho en actividades de la vida social, para evitar criticas.
El la vida laboral tal vez no acepte cierto tipo de actividades para no enfrentar el riesgo de hacer algo mal.
Las adicciones son muy frecuentes en cierto tipo de personas con baja autoestima, para darse un “valor artificial”.
Muchos suelen generar una personalidad violenta para enmascarar su vulnerabilidad.

Características frecuentes de una persona con baja autoestima:

  • Son indecisos, tienen dificultades para la toma de decisiones, tienen miedo exagerado a equivocarse. Sólo toman una decisión cuando están completamente seguros de obtener resultados al 100%.
  • Piensan que no pueden, que no saben nada, que no lo van a conseguir.
  • Minimizan sus talentos. Siempre piensan que los demas son superiores a ellos.
  • Tienen miedo a lo nuevo y evitan los riesgos.
  • Son muy ansiosos y nerviosos, lo que les lleva a evitar situaciones que les dan angustia y temor.
  • Evitan tomar la iniciativa.
  • Personas tímidas y con pocos amigos
  • Se sienten continuamente evaluados.
  • Dependen mucho de otras personas para hacer sus tareas o realizar cualquier actividad.
  • Se dan por vencidas antes de realizar o iniciar cualquier actividad por temor a ser criticados
  • Piensan que no hacen nada bien, y por esto no les interesa esforzarse
  • Tienen sentimientos de culpa cuando algo sale mal.
  • Tienen la creencia de ser  feos, poco interesantes e ignorantes, que todos los demás son mejor que ellos.
  • Son pesimistas, creen que todo les saldrá mal.

Todos estos comportamientos afectan negativamente en la vida de una persona, interfiriendo en su estado de animo, en su trabajo, en sus relaciones sociales y afectivas.
Para superar la baja autoestima se recomienda una terapia psicológica de enfoque cognitivo, ya que es una de las herramientas más eficaces para tratar los problemas de autoestima.
Se le enseña al paciente a pensar de una forma más constructiva y realista, tratando de eliminar la autocrítica constante que genera sus limitaciones para enfrentar diferentes situaciones de su vida. 
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FUENTE: http://naxio.com.ar/la-baja-autoestima-causas-y-consecuencias