lunes, 2 de marzo de 2015

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD O REFLEJOS DEL ALMA. Lista



SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD O REFLEJOS DEL ALMA.

La tabla que viene a continuación, te ayudará a buscar los síntomas que reflejan, algunas de las enfermedades que ha menudo padecemos, si tratáramos de entenderlos nos ayudaría a curarnos desde el interior de nuestro ser. El síntoma, al hacer aflorar elementos reprimidos, hace sinceros a los seres humanos. Estas enfermedades nos están mandando un mensaje muy claro para que cambiemos de comportamiento, paremos o meditemos, nos están diciendo dónde fallamos, en qué tenemos que superarnos, dónde tenemos una CARENCIA importante.
Fuente: Louis L. Hay. Sana tu cuerpo.

Busca tu dolencia alfabéticamente
SÍNTOMA – CAUSAS QUE LO ORIGINAN
Aparato genital: Sexualidad
Aborto espontáneo: Miedo del futuro. Programación inoportuna
Accidentes: Incapacidad de hacerse valer. Rebelión contra la autoridad.
Achaques: Ansia de amor. Deseos de ser abrazado.
Acné: No aceptación de uno mismo. No gustarse.
Addison, enfermedad de: Grave desnutrición emocional. Cólera contra uno mismo.
Adicciones: Enfado por tomar decisiones equivocadas.
Alcoholismo: Sensación de futilidad, culpa e incapacidad. Rechazo de uno mismo.
Alergias: ¿Alérgico a quien?. Negación del propio poder.
Aliento desagradable: Rabia e ideas de venganza. Experiencias que respaldan.
Alzheimer, enfermedad de: Negarse a enfrentarse a la vida. Desesperanza y desamparo.
Amenorrea: Deseos de no ser mujer. No gustarse.
Amigdalitis: Miedo, emociones reprimidas. Creatividad sofocada.
Amnesia: Miedo. Huida de la vida. Incapacidad de defenderse.
Ampollas: Resistencia. Falta de protección emocional.
Anemia: Actitud de “si, pero”. Falta de alegría. Miedo a la vida. Sentimiento de no valer lo suficiente.
Anginas: Falta de confianza en el proceso de la vida.
Ano: Zona de liberación de deseos.
– Absceso: Cólera relacionada con aquello que no se quiere soltar.
– Comezón o prurito: Culpa por el pasado. Remordimiento
– Dolor: Culpa. Deseo de castigo. “No valgo”.
– Fístula: Liberación incompleta de desechos. Aferrarse a las basuras del pasado.
Anorexia: Negación de la propia vida. Mucho miedo. Rechazo y odio hacia uno mismo.
Apatía: Resistencia a sentir. Freno a la sensibilidad. Miedo.
Apendicitis: Miedo a la vida. El flujo del bien está bloqueado.
Apetito, pérdida del: Protección del yo. Desconfianza de la vida.
Apetito excesivo: Necesidad de protección. Juzgar las emociones.
Arañazos: Sensación de que la vida es una estafa, de que la vida desgarra.
Arrugas: Pensamientos depresivos. Resentimiento con la vida
Arterias: Portadoras del júbilo de la vida.
Articulaciones: Representan cambios en la orientación de la vida y la facilidad o dificultad con que se realizan.
Artritis: Sensación de no ser amado. Actitud de crítica. Resentimiento.
– Artritis reumatoides: Fuerte crítica de la autoridad. Sensación de ser explotado.
Asfixia, ataques de: Temor. Desconfianza en el proceso de la vida. Estancamiento en la infancia.
Asma: Sofocamiento del amor. Incapacidad de respirar solo. Sensación de ahogo. Llanto reprimido.
Asma en los niños y bebés: Temor a la vida. Deseo de no estar aquí.
Astigmatismo: Problemas con el “yo”. Temor a verse realmente.
Boca: Apertura.
Bazo: Obsesión. Tendencia a abandonarse.
Biliares, cálculos: Amargura. Pensamientos rígidos. Juicios condenatorios. Orgullo.
Boca: Representa la incorporación de nuevas idas y sustento.
– Problemas: Opiniones rígidas. Mentalidad cerrada. Incapacidad de aceptar ideas nuevas.
– Llagas: Palabras enconadas retenidas por los labios. Tendencia a culpar.
Bocio: Odio por haber sido agraviado. Víctima. Sentimiento de frustración, de insatisfacción.
Brazos: Representan la capacidad y habilidad para abrazar las experiencias de la vida.
Bronquitis: Ambiente familiar conflictivo. Peleas y gritos. A veces, silencio.
Bulimia: Terror desesperado. Frenético atiborramiento y purga de odio a uno mismo.
Cabello: Libertad, poder
Cabeza, dolores de: Invalidación de uno mismo. Autocrítica. Miedo
Caderas: Transportan el cuerpo en perfecto equilibrio. Principal empuje para avanzar.
– Problemas: Miedo de tomar decisiones importantes. No hay hacia donde avanzar.
Calambres: Tensión y miedo. Aferramiento, sujeción.
Callos: Zonas de pensamientos endurecidas; aferramiento terco al dolor del pasado.
Callosidades: Conceptos e ideas endurecidas. Miedo solidificado.
Calvicie: Miedo y tensión. Intento de controlarlo todo. Desconfianza en el proceso de la vida.
Canas: Estrés. Sumisión a la presión y esfuerzo excesivo.
Cáncer: Herida profunda. Rencor que se mantiene mucho tiempo. Secreto o aflicción profunda que carcome. Carga de odios. Creer que todo es inútil.
Cansancio, fatiga: Resistencia, aburrimiento. Falta de amor por lo que uno hace.
Cara: Representa lo que mostramos al mundo.
Cataratas: Incapacidad de mirar hacia adelante con alegría. Futuro sombrío.
Celulitis: Cólera acumulada y autocastigo.
Cerebro: Representa el ordenador, el teclado.
– Tumor: Información incorrecta de las creencias. Obstinación. Negarse a cambiar viejas pautas.
Cerebrovascular, accidente: Rendición. Resistencia. “Antes morir que cambiar”. Rechazo a la vida.
Ciática: Hipocresía. Temor al dinero y al futuro.
Cifosis o joroba: Incapacidad para fluir con la Vida. Temor y aferramiento a viejas ideas. Desconfianza en la vida. Falta de integridad. Falta de valentía en las convicciones.
Circulación: Representa la capacidad de sentir y expresar las emociones de formas positivas.
Codos: Representan los cambios de dirección y la aceptación de experiencias nuevas.
Colesterol: Obstrucción de los canales del júbilo. Miedo de aceptar la alegría.
Cólicos: Irritación mental, impaciencia. Molestia por el entorno.
Colitis: Inseguridad. Representa la facilidad para dejar marchar lo que está superado.
Colon, mucosidades en el: Acumulación de pensamientos antiguos y confusos que obstruyen el canal de la eliminación. Revolcarse en el fango del pasado.
Colon irritable: Temor a relajarse. Inseguridad.
Columna: Apoyo flexible de la vida.
Coma: Miedo. Intento de escapar de alguien o algo.
Conjuntivitis: Enfado y frustración por lo que se ve en la vida.
Convulsiones, ataques: Deseo de huir de la familia, de uno mismo o de la vida.
Corazón: Capacidad afectiva. Representa el centro del amor y la seguridad.
– Ataque: (infarto de miocardio): por ganar dinero o posición se ha arrancado toda la alegría del corazón.
– Problemas: Viejos problemas emocionales no resueltos. Falta de alegría. Endurecimiento del corazón. Entrega al esfuerzo y al estrés.
Cuello: (vértebras cervicales): Representa la flexibilidad; la capacidad de ver lo que hay detrás.
– Problemas: Negativa a ver otros aspectos de un asunto. Terquedad, inflexibilidad.
Cuerpo, lado derecho: Representa la emisión, la donación, la energía masculina, el hombre, el padre.Cuerpo, lado izquierdo: Representa la receptividad, la comprensión, la energía femenina, la madre.
Debilidad: Cansancio mental
Dedos: Detalles de la vida
Pulgar: El intelecto y la inquietud
Índice: El yo y el miedo
Medio: La cólera y la sexualidad
Anular: Las uniones y la aflicción
Meñique: La familia y la falsedad
Dedos artríticos: Deseo de castigar. Acusación. Sentirse víctima.
Dedos de los pies: Representan los detalles del futuro.
Demencia: Negativa a enfrentar el mundo tal como es. Desesperanza y rabia.
Depresión: Enfado que no se tiene derecho a sentir.
Desmayos, desvanecimientos: Incapacidad para afrontar una situación. Apagón de la conciencia.
Diabetes (hiperglucemia): Nostalgia de lo que pudo haber sido. Gran necesidad de controlar. Tristeza profunda. Ni restos de dulzura.
Dientes: Representan las decisiones. Agresividad, vitalidad
– Problemas: Indecisión mantenida mucho tiempo. Incapacidad de analizar las ideas para decidir.Distrofia muscular: “No vale la pena crecer”.
Dolor: Culpa.
Eccema: Antagonismo intenso. Erupciones mentales.
Edema: ¿De qué o quien no quieres desprenderte?
Encías: Confianza.
Encías, problemas de: Incapacidad de mantener decisiones. Indiferencia ante la vida.
Encías sangrantes: Falta de alegría en las decisiones que se toman en la vida.
Endometriosis: Inseguridad, decepción y frustración. Sustitución del amor a uno mismo por azúcar. Tendencia a culpar.
Enfermedad crónica: Rechazo al cambio. Temor al futuro. Sensación de inseguridad.
Enfermedad incurable: Está en un punto en que no se puede curar por medios externos. Es preciso ir al interior para curarla. Vino de ninguna parte y volverá a ninguna parte.
Enfermedades de la infancia: Fe en los calendarios, convenciones y leyes falsas. Comportamiento infantil de los adultos que rodean al niño.
Enfermedades de transmisión sexual: Sentimiento de culpa por la sexualidad. Necesidad de castigo. Idea de que los genitales son algo sucio y pecaminoso. Maltrato a otra persona.
Entumecimiento u hormigueo: Represión en la manifestación del amor y la consideración. Morir mentalmente.
Enuresis: Miedo a uno de los progenitores, sobre todo al padre.
Envejecimiento, problemas del: Convenciones sociales. Vieja forma de pensar. Miedo a ser uno mismo. Rechazo del presente.
Envenenamiento por alimento: Permitir que otros asuman el control. Sentimiento de indefensión.
Epilepsia: Sensación de ser perseguido, de intensa pugna. Rechazo de la vida. Violencia contra uno mismo.
Equilibrio, pérdida del: Pensamiento disperso, descentrado.
Eructos: Tragarse la vida con demasiada rapidez.
Escalofríos: Contracción mental, alejamiento, retraimiento. Deseo de retirarse. “Déjenme en paz”.Esclerodermia: Autoprotección contra la vida. Desconfianza de la propia capacidad de cuidarse.
Esclerosis lateral amiotrópica: Resistencia a aceptar la propia valía. Negación del éxito.
Esclerosis múltiple: Rigidez mental, dureza de corazón, voluntad de hierro, inflexibilidad. Miedo.
Espalda: Representa el apoyo de la vida. Rectitud.
Parte superior, problemas: Falta de apoyo emocional. Sensación de no ser amado. Freno en la manifestación del amor.
Parte media, problemas: Culpa. Atascamiento en el pasado. Sensación de carga.
Parte inferior, problemas: Miedo al dinero. Falta de apoyo económico.
Espada inclinada: Transporta las cargas de la vida. Desvalimiento y desesperanza.
Espasmos: Tensión debida al miedo.
Espinilla (de la pierna), problemas: Ideales rotos. La espinilla representa el estilo de vida.
Esqueleto, problemas: Desmoronamiento de la estructura. Los huesos representan la estructura de la vida.
Esterilidad: Miedo y resistencia al proceso de la vida. O no tener necesidad de vivir la experiencia de tener hijos.
Estómago: Sensibilidad, aceptación, digiere las ideas.
Problemas: Temor a lo nuevo. Incapacidad de asimilar lo nuevo.
Estrabismo convergente: Deseo de no ver el exterior. Objetivos contradictorios.
Estrabismo divergente: Temor a mirar al presente, el aquí y el ahora.
Estreñimiento: Negativa a abandonar viejas ideas. Estancamiento en el pasado. A veces, mezquindad, tacañería.
Extremidades: Agilidad, flexibilidad, actividad.
Fibromas y quistes: Cultivo del rencor que se siente contra el novio o marido. Golpe para el yo femenino.
Fibrosis quística: Firme convicción de que la vida no te funcionará. “Pobre de mi”.
Fiebre: Cólera abrasadora.
Fístula: Bloqueo en el proceso de liberación.
Flebitis: Rabia y frustración. Culpar a otros de la limitación y la falta de alegría de la vida.
Frigidez: Negación del placer. Creer que la sexualidad es mala. Parejas sexuales insensibles. Temor al padre.
Furúnculo: Rabia que hierve. Furia.
Gangrena: Morbosidad mental. Pensamientos ponzoñosos que ahogan la alegría.
Garganta: Angustia.
Dolor, irritación: Represión del enfado. Sentirse incapaz de expresarse.
Nudo en la garganta: Miedo. Desconfianza del proceso de la vida.
Problemas: Incapacidad para hacerse valer. Rabia reprimida y tragada. Creatividad sofocada. Negativa a cambiar.
Gastritis: Incertidumbre prolongada. Sentimiento fatalista.
Genitales: Representan los principios masculino y femenino.
Problemas: preocupación por no sentirse valioso.
Glándulas: Representan las estaciones de abastecimiento. Son la actividad que se inicia.
Glandulares, problemas: Mala distribución de las ideas para organizarse y actuar. Autocontención.
Glaucoma: Necesidad de castigo por ser una mala persona.
Gota: Necesidad de dominar. Impaciencia, ira.
Gripe: Reacción ante creencias populares negativas. Miedo. Fe en las estadísticas.Hemorragias: Se marcha la alegría. Fastidio.
Hemorroides: Miedo de los plazos establecidos. Rabia por el pasado. Temor a aflojarse. Sensación de carga.
Hepatitis: Resistencia al cambio. Miedo, ira, odio. El hígado es la sede de la indignación y la rabia.
Heridas: Enfado con uno mismo y sentimiento de culpabilidad.
Hernia: Relaciones rotas. Tensiones, cargas. Expresión creativa incorrecta.
Hernia discal: Sensación de no recibir ningún apoyo de la vida. Indecisión.
Herpes genital: Creencia popular en la culpa sexual y la necesidad de castigo. Escarmiento público. Fe en un Dios que castiga. Rechazo de los genitales.
Herpes labial: Enfado que carcome y temor de expresarlo.
Hígado: Valores morales, ideología. Sede de la rabia y de las acciones primitivas.
Problemas: Hábito de quejarse. Justificación de las críticas para autoengañarse. Sentirse mal.
Hinchazón: Bloqueo del pensamiento. Ideas atascadas, dolorosas.
Hiperactividad: Temor. Sensación de estar presionado y frenético.
Hipermetropía: Temor del presente.
Hipertiroidismo: Rabia por ser dejado de lado.
Hiperventilación: Miedo, resistencia al cambio. Desconfianza e el proceso de la vida.
Hombros: Representan la capacidad para llevar alegremente nuestras experiencias. Con nuestra actitud hacemos de la vida una carga.
Hongos, infecciones por: Creencias estancadas. Aferramiento al pasado. Negación de las propias necesidades. Falta de apoyo a uno mismo.
Huesos: Firmeza, disciplina
– Deformaciones: Tensión y presión mentales. Músculos que no se pueden estirar. Pérdida de movilidad mental.
– Fracturas: Rebelión contra la autoridad
Impotencia: Presión, tensión y culpa sexuales. Convenciones sociales. Despecho contra una pareja anterior. Miedo de la madre.
Incontinencia: Exceso emocional a rebosar. Años de represión de las emociones.
Indigestión: Miedo visceral, terror y angustia. Quejas y gruñidos.
Infección: Conflicto mental (duda), que se exterioriza en forma de infección (estudiar la parte del cuerpo afectada). ¡Toda decisión libera!
Inflamación: Irritación, enfado, fastidio.
Insomnio: Miedo a soltar el control consciente y abandonarse al inconsciente
Intestinos: Asimilación. Absorción. Eliminación fácil de desechos.
Problemas: temor de liberar lo viejo y que ya no se necesita.
Intestino delgado: Reflexión, análisis
Intestino grueso: Inconsciente, avaricia.
Juanete: Falta de alegría ante las experiencias de la vida.
Laringitis: Furia que impide hablar. Miedo de hacerse valer. Resentimiento contra la autoridad.
Lengua: Representa la capacidad de saborear con alegría los placeres de la vida.
Lesiones: Enfado con uno mismo. Sentimiento de culpabilidad.
Leucemia: Inspiración brutalmente letal. ¿Para que…?
Linfáticos, problemas: Advertencia de que hay que volver a centrar la mente en lo esencial de la vida: el amor y la alegría.
Líquido, retención de: ¿Qué tiene miedo a perderse?
Llagas, irritaciones: Rabia sin expresar que se instala.
Llanto: las lágrimas son el río de la vida, y se derraman por alegría, tristeza o miedo.
Locura: Huida de la familia. Escapismo, retraimiento. Violenta separación de la vida.
Magulladuras: Los pequeños golpes de la vida. Autocastigo.
Malaria: Estado de desequilibrio con la naturaleza y con la vida.
Mamas: Representan la maternidad, el cuidado y el sustento.
Problemas: Negativa a cuidar de sí misma. Posponerse siempre en favor de los demás.
Quistes, bultos, inflamación (mastitis): Cuidados maternales exagerados. Sobreprotección. Actitud autoritaria.
Manos: Sujetan y manejan. Aferran y sueltan. Pellizcan. Todas las formas de enfrentar las experiencias. Aprehensión, capacidad de manejo.
Mareo en barcos: Miedo a la muerte. Descontrol.
Mareo en coche: Miedo. Sensación de estar atrapado, cautivo.
Mareo al moverse: Miedo. Temor de no estar al mando.
Matriz: Entrega
Médula espinal: Representa las más profundas creencias sobre uno mismo. La forma de apoyarse y cuidarse.
Meningitis: Rabia contra la vida. Pensamientos inflamados.
Menopausia, problemas de la: Miedo a dejar de ser deseable. Rechazo de uno mismo. Miedo a envejecer. Sensación de valer muy poco.
Menstruación, problemas de la: Rechazo de la feminidad. Culpa, temor. Idea de que los genitales son algo sucio o pecaminoso.
Migraña: Aversión a ser manejado. Resistencia al fluir de la vida. temores sexuales. (La masturbación suele aliviarla).
Miopía: Miedo al futuro. Desconfianza en el porvenir.
Mordeduras: Cólera vuelta hacia adentro. Necesidad de castigo.
Muela del juicio impactada: Negarse el espacio mental para crearse una base firme.
Muerte: Representa abandonar este episodio de la película de la vida.
Mujer, problemas propios de la: Negación de una misma. Rechazo de la feminidad y del principio femenino.
Muñecas: Movimiento y soltura
Músculos: Movilidad, flexibilidad, actividad.
Nalgas: Representan el poder. Nalgas flácidas, pérdida de poder.
Nariz: Energía, orgullo, sexualidad
-Goteo continúo: Necesidad de ayuda. Llanto interior.
-Hemorragia: Necesidad de reconocimiento. Sensación de no ser valorado. Ansia de amor.
-Moqueo hacia adentro: Llanto interior. Lágrimas pueriles. Sentimiento de víctima.
-Nariz cargada: Falta de autovaloración.
Náuseas: Rechazo de una idea o una experiencia.
Nervios: Representan la comunicación. Son informadores receptivos.
Nerviosa, crisis: Egocentrismo. Bloqueo de los canales de la comunicación.
Nerviosismo: Miedo, angustia, esfuerzo, precipitación. Desconfianza del proceso de la vida.
Neumonía: Desesperación. Cansancio de la vida. Heridas emocionales a las que no se permite curar.
Neuralgia: Castigo por una culpa. Angustia por la comunicación.
Nódulos: Represión, frustración y ego herido por motivos profesionales.
Obesidad: Sensibilidad exagerada. Necesidad de protección. Resistencia a perdonar.
– En los brazos: Rabia por falta de amor
– En las caderas: Terca cólera contra los padres
– En los muslos: Cólera desde la infancia. Suele ser contra el padre
– En el vientre: Rabia por falta de sustento
Oídos: Obediencia. Capacidad de escuchar y oír.
Dolor (otitis): Enfado. Deseo de no escuchar. Demasiado alboroto. Peleas entre los padres.
Ojos: Entendimiento. Capacidad de ver el pasado, presente y futuro.
Irritación: Rabia y frustración. Deseo de no ver.
Sequedad: Ojos furiosos. Negativa a mirar con amor. Antes morir que perdonar.
Olor corporal: Miedo. Disgusto consigo mismo. Despecho.
Orzuelo: Contemplación de la vida con ojos airados. Enfado con alguien.
Osteoporosis: Sensación de que ya no queda ningún apoyo en la vida.
Ovarios: Representan las cualidades creativas.
Páncreas: Representa la dulzura de la vida.
Pancreatitis: Rechazo. Enfado y frustración porque la vida parece haber perdido su dulzura.
Parálisis: Temor, terror. Huida de una situación o de una persona. Resistencia.
Parálisis agitante: Pensamientos paralizantes. Estancamiento.
Parálisis cerebral: Necesidad de unir a la familia en un acto de amor.
Parálisis facial: Control excesivo de la ira. Resistencia a expresar los sentimientos.
Parásitos: Entrega del poder a otras personas.
Parkinson, enfermedad de: Miedo e intenso deseo de controlarlo todo y a todos.
Pene: Energía.
Picaduras: Culpa por cosas pequeñas.
Pie de atleta: Frustración por no ser aceptado. Incapacidad de avanzar.
Piel: Protege nuestra individualidad. Órgano de los sentidos. Aislamiento, normas, contacto, delicadeza.
Problemas: Angustia, miedo. Antigua repugnancia encubierta. Sensación de amenaza.
Piernas: Nos hacen avanzar en la vida.
Problemas: Miedo al futuro. Deseo de no moverse.
Pies: Representan nuestra comprensión, firmeza, arraigo, modestia.
Problemas: Temor al futuro y miedo de no avanzar en la vida.
Piorrea: Cólera ante la incapacidad de tomar decisiones. Personas indecisas.
Plexo solar: Reacciones viscerales. Centro del poder intuitivo.
Poliomielitis: Celos paralizantes. Deseo de detener a alguien.
Próstata: Representa el principio masculino.
Problemas: Temores que debilitan la masculinidad. Renuncia. Presión y culpa sexual. Creencia en el envejecimiento.
Pulmones: Capacidad de inspirar y comprender la vida. Contacto, comunicación, libertad
Problemas: Depresión. Aflicción. Miedo de inspirar la vida. Sensación de no ser digno de vivir plenamente.
Quemaduras: Rabia, furia que arde.
Quistes: La vieja y dolorosa película que se pasa una y otra vez. Agravios que se cultiva. Falsos tumores.
Rabia: Cólera. Fe en que la violencia es la respuesta.
Raquitismo: Desnutrición emocional. Falta de amor y seguridad.
Renales, cálculos: Terrones de enfado no disuelto.
Resfriados, catarros: Suceden demasiadas cosas a la vez. Confusión, desorden metal. Pequeños agravios. Creencia en los “tres resfriados cada invierno”.
Respiración: Representa la capacidad de inspirar la vida.
Problemas: Miedo o resistencia a aceptar la vida plenamente. Sensación de no tener derecho a ocupar espacio o a existir.
Reumatismo: Sentimiento de ser víctima. Falta de amor. Amargura crónica. Resentimiento.
Rigidez: Pensamientos rígidos y cerrados.
Riñones: Compañerismo. Crítica, decepción, fracaso. Vergüenza. Reacciones de niño pequeño.
Rodillas: Representan el orgullo y el yo. Modestia.
Problemas: Orgullo y obstinación. Incapacidad de inclinarse. Temor. Inflexibilidad. Terquedad.Ronquidos: Terca negativa a abandonar viejas pautas mentales
Sangre: Representa la alegría que recorre libremente el cuerpo. Vitalidad.
Coágulos: Obstrucción de la alegría de vivir.
Problemas: Falta de alegría. Las ideas no circulan.
Sarna: Pensamientos infectados. Permitir que otras personas nos acaparen el pensamiento.
Sarpullido: Irritación por los retrasos. Forma pueril de llamar la atención.
Senilidad: Regreso a la supuesta seguridad de la infancia. Exigencia de cuidados y atención. Forma de controlar a quienes nos rodean. Escapismo.
Sida: Sensación de indefensión y desesperanza. Firme convicción de no valer. Negación de uno mismo. Sentimiento de culpa por la sexualidad.
Sífilis: Entrega del poder y la eficacia.
Síndrome premenstrual: Confusión que domina. Entrega del poder a influencias externas. Rechazo de los procesos femeninos.
Sinusitis: Irritación contra una persona muy íntima.
Sobrepeso: Miedo, necesidad de protección. Huida de los sentimientos. Inseguridad. Rechazo de uno mismo. Búsqueda de satisfacción.
Somnolencia: Miedo a asumir las responsabilidades del día
Sordera: Rechazo, terquedad, aislamiento. ¿Qué es lo que no quieres escuchar?. “No me molesten.”
Suicidio: Visión de la vida en blanco y negro. Negativa a ver otra salida.
Suprarrenales, problemas de las: Derrotismo. Renuncia a cuidar de uno mismo. Angustia.
Tartamudez: Inseguridad. Incapacidad de expresar la propia personalidad. Prohibición de llorar.
Testículos: Principio masculino. Masculinidad.
Tétanos: Necesidad de liberar sentimientos de cólera enconada.
Tics, contracciones nerviosas: Miedo. Sensación de ser observado por los demás.
Timo: Glándula principal del sistema inmunológico. Cuando funciona mal: Sensación de ser atacado por la vida. “Desean hacerme daño.”
Tiroides: Humillación. ¿Nunca puedo hacer o que deseo?, ¿Cuándo llegará mi turno?.
Tobillos: Inflexibilidad y culpa. Los tobillos representan la capacidad de recibir placer.
– Torceduras: Ira y resistencia. No querer avanzar en cierta dirección en la vida.
Tortícolis: Tozudez inflexible.
Tos: Deseo de ladrarle al mundo, ¡Escúchenme!
Trombosis coronaria: Sensación de soledad y miedo. “No sirvo. No hago lo suficiente. Jamás lo lograré.”
Tuberculosis: Egoísmo que carcome. Posesividad. Pensamientos crueles. Deseo de venganza.
Tumores: Remordimientos. Viejas heridas y disgustos que siguen alimentado.
Úlceras: Miedo. Convicción de no valer lo suficiente.
Uñas: Representan protección. Agresividad.
Mordérselas: Frustración. Roerse a uno mismo. Despecho hacia uno de los padres.
Urinarias, infecciones: Fastidio, generalmente contra el sexo opuesto o contra la pareja. Tendencia a culpar.
Urticaria: Pequeños temores ocultos. Hacer una montaña de un grano de arena.
Útero: Sede de la creatividad.
Vaginitis: Enfado contra la pareja. Culpa sexual. Autocastigo.
Varicela: A la espera del siguiente problema o disgusto. Temor y tensión. Sensibilidad exagerada.
Varices: Situación que causa disgusto. Desaliento. Sentimiento de estar sobrecargado y con exceso de trabajo.
Vegetaciones: Conflictos internos y discusiones familiares. Niño que se siente un estorbo.
Vejiga, problemas de: Angustia. Aferramiento a viejas ideas y creencias. Miedo a relajarse. Fastidio.
Verrugas: Pequeñas manifestaciones de odio. Creencia en la fealdad
Vértigo: Fuga y dispersión de pensamiento. Negativa a mirar.
Vesícula: Agresividad
Víricas, infecciones: Falta de alegría. Amargura.
Vitíligo: Sensación de estar fuera de ambiente, fuera de todo, de no pertenecer al grupo.
Vómitos: Violento rechazo de ideas. Temor a lo nuevo
Zumbidos: Negativa a escuchar. No oír la voz interior. Tozudez

Los pensamientos curan más que los medicamentos ✩✩✩✩



Los pensamientos curan más que los medicamentos
13/12/13 Por Montse Cano
El científico Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar. Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados "efectos secundarios".
Descripción: http://www.ecoportal.net/var/ecoportal_net/storage/images/temas_especiales/salud/los_pensamientos_curan_mas_que_los_medicamentos/1985570-1-esl-ES/Los_pensamientos_curan_mas_que_los_medicamentos_large.jpg
Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda.
¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?
Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: "¿Qué medicina hay que darles?" ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.
¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?
Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa.
Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.
En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil? No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.
¿Está diciendo que el efecto placebo "creer que algo nos sanará" es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.
Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos.
¿Se puede poner energía en una cápsula?
Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia.
Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.
He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células.
Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas.
La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer.
La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.
Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía. Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario.
De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas.
Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células.
La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible.
Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones.
¿Y qué hay dentro?
Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.
Y eso enlaza con la física cuántica. Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?
La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.
Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos... pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad.
La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer.
Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado. Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento? Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo. Pero no lo podemos controlar.
Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.
Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se "programa" su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!
La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.
¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?
Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: "Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico", pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: "¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?". Los pensamientos positivos, el conocimiento... solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes.
Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente.
Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno.
Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.
Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado?
Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser.
Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.
Ecoportal.net
 

domingo, 1 de febrero de 2015

LA ATRACCIÓN FÍSICA Y EL AURA (Sentir su aura) ✩✩







La Atracción Física y el Aura



La Atracción Física y el Aura. Según la parapsicología, el Aura es ese campo magnético que todos tenemos, inclusive los animales, plantas, minerales, que no se ve, pero se percibe y se puede detectar mediante la aplicación de determinadas técnicas. A través del aura nos percatamos inmediatamente si una persona es afín a nosotros, o si no lo es. Quienes desarrollan más su percepción extrasensorial se dan cuenta enseguida de lo que está ocurriendo en su entorno y al proyectar su aura atraen a ellos energías afines.
Vivimos en medio de un universo cargado de vibraciones, de energía. Todo átomo, toda parte de un átomo, todo electrón, toda “partícula” elemental, aún nuestros pensamientos y consciencia son vibraciones, inclusive la recién descubierta partícula Higgs es una forma de energía. Podemos definir el aura como una vibración rodeando todo objeto material.
Cuando nos acercamos a una persona lo primero que percibimos es su aura, aunque no seamos conscientes de eso. Es el caso típico que experimentamos al “sentir” que tenemos afinidad por alguien acabado de conocer, que “nos cae bien”, o por el contrario, alguien nos “cae mal”. De hecho, lo podemos saber sin siquiera haber abierto la boca, y no solamente por la apariencia, sino por “algo más” que no podemos explicar, pero que está ahí, presente y lo sentimos. ¡En esos momentos estamos “sintiendo” su aura!
Se dice que “el agua busca su nivel”, de la misma manera las personas, a través de su aura, buscan energías afines. Cuando alguien está junto a quien su nivel de energía es diferente se siente incómodo, molesto. Las personas negativas, avinagradas, quejumbrosas y llenas de resentimientos, mal humor y enojo proyectan una energía que aleja de su lado a quienes podrían ayudarles a salir de ese círculo vicioso de tristeza y pesimismo en el que están metidos. Lo contrario ocurre con las personas positivas.
Muchas personas acuden a las llamadas “técnicas para limpiar el aura” y se concentran solamente en lo externo pensando que usando determinadas hierbas, minerales o rezos lograrán su objetivo. Sin embargo, olvidan que todo eso funciona únicamente si el cambio procede desde adentro. Los cristales y otras técnicas son útiles, como instrumentos que ayudan a desarrollar nuestra concentración y capacidad de meditación, pero no surten efecto cuando no se ha producido una transformación interior genuina.
Es muy importante tener presente que el uso de diferentes metales que se correspondan con los niveles energéticos de los chakras, o centros de energía sutil del organismo, o la práctica de la meditación, el empleo de mantras –oraciones repetitivas- y de otros elementos son de gran ayuda, pero únicamente cuando se ven como tal, como herramientas. La verdadera limpieza del aura debe comenzar desde adentro eliminando las causas de la negatividad.
La limpieza interior del aura se trabaja eliminando lo que suele llamarse las “letras de la negatividad”. La A de la arrogancia y altanería, la E del egoísmo y la envidia, la D de la desconsideración y el desamor, F de las frustraciones y fracasos, la O del odio y la ostentación, las R´s del resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia al cambio, represión y en general todo aquello que provoca repercusiones negativas en nosotros, y en lo que nos rodea.
La mejor manera de desarrollar un campo energético positivo es cultivando conductas positivas como son la sencillez y la sinceridad, la honestidad y el buen humor, la compasión y la empatía, la sonrisa, el deseo genuino de querer ayudar a los demás y no herir a nadie, una actitud creativa ante la vida, respetuosa del ambiente, plantas, animales, y asimismo ser capaces de extender los sentimientos positivos más allá del reducido núcleo familiar
Cuando vamos alimentando positivamente nuestro Ser interno, el aura que proyectamos es un aura vibrante y creativa que actúa como un verdadero imán atrayendo a nuestra vida personas que también vibran y se mueven en esa dimensión y ahuyentando a las gentes negativas, malvadas y retorcidas que al no estar en armonía frente a nosotros se alejan por sus propios pasos.
Las buenas lecturas y el buen humor, la apreciación y disfrute del arte, la música, las buenas compañías y las acciones desinteresadas, generar felicidad haciendo felices a los demás, el rostro sonriente, la capacidad de perdonar y olvidar, el compañerismo y la amistad, son algunos de los elementos que alimentan positivamente el Ser interno y van conformando una personalidad sana, agradable, amorosa y feliz. Demos tratar de aplicar siempre las afirmaciones positivas.
No olvidemos que no hay efecto sin causa y todo se origina a partir de un pensamiento. El cerebro se ejercita. Si le suministramos pensamientos negativos y derrotistas eso es lo que seremos. Un pensamiento engendra palabras, las palabras a su vez actitudes que se convierten en forma de conducta y van formando nuestro carácter, algo que tiene que ver mucho con nuestro estado de salud general. Todo comienza en la mente, una persona cargada de odios y resentimientos genera pensamientos terribles, que se vuelven contra ella.
Las personas activas, sociables, inteligentes, que no cargan sobre sus espaldas la negatividad ajena proyectan un aura dinámica y positiva. Inclusive, en el caso de personas muy elevadas moralmente, se ha comprobado que el impacto de estar cerca de ellas suele transformarnos. Es el sentimiento de sobrecogimiento que nos inspira alguien cuyo interior es muy bello y con solo estar a su lado nos inspira y produce bienestar, serenidad y paz. Son los efectos del aura irradiada característicos de grandes personalidades espirituales.
Al alimentar cada día nuestro Ser interno con energías positivas y estaremos proyectando un aura que atraerá el amor, la prosperidad, la amistad y la salud. Se nos acercarán y serán nuestros compañeros sentimentales y amigos quienes sean afines a nosotros y vibran en la misma dimensión, marcharemos por la vida dejando tras de nosotros una estela de simpatía, cariño, recuerdo y alegría. En nuestras manos está escoger lo que proyectamos y lo que atraemos. El cambio empieza desde adentro.

Deja de Ser Alimento Reptiliano

Deja de Ser Alimento Reptiliano

Poderoso video, te hará despertar.

David Topí : BORRANDO UN EGREGOR PERSONAL ✩✩✩

David Topí : Borrando un egregor personal
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Borrando un egregor personal
Posted on: Friday 23 January 2015 — 09:01

Un egregor es una acumulación de energía, una masa de vibraciones que se concentra en planos no físicos, desde el etérico al mental, y que está asociado a un determinado concepto, arquetipo, emoción, forma de pensamiento, etc. Hay egregores positivos, o podríamos decir que compuestos por energías de carga positiva, y hay egregores que son todo lo contrario, asociados a miedos, temores, y todo el abanico de emociones y energías derivados de ellos. Hay egregores que se crean, por ejemplo, cuando miles de personas piensan y proyectan un cierto tipo de energía sobre un concepto, persona, idea, evento u objeto, apareciendo un campo energético asociado a ese evento, persona u objeto al que, entonces, una vez creado, todo el mundo que se “une” y “sigue” a ese evento, objeto o persona, puede sentir la conexión energética, su “peso” sobre tu psique, sus efectos, sus beneficios o sus historias miles asociadas, consciente o inconscientemente.
Como se forma un egregor
Para que se cree un egregor con cierta potencia y poder, tiene que haber una cantidad de energía mínima sostenida en el tiempo que cree, forme y mantenga esa bolsa de vibración. Una sola idea o pensamiento de una sola persona no crea un egregor sobre esa idea o pensamiento, pero miles de personas conectando con esa idea, o concepto, durante un cierto tiempo, y de forma regular, si que lo hace.
Así, hay egregores sobre personas, por ejemplo políticos, cantantes, escritores, y todo aquel que tiene una faceta pública donde hay otros que lo siguen, “piensan” en él, hablan de él, proyectan sus propias ideas o conclusiones sobre esa persona, evento o situación. Hay egregores sobre objetos muy potentes, por ejemplo, el miedo asociado a una tabla ouija es un egregor formado por las millones de personas que han jugado con ella y han tenido experiencias bastante negativas, y por la contribución de las series y películas de terror al respecto que han reforzado ese egregor. Hay egregores sobre libros que han leído millones de personas, y que tienen un campo energético propio formado por las ideas, opiniones, críticas y comentarios energéticos, mentales, y reacciones emocionales de todas esas personas. Hay egregores sobre libros que son muy positivos, y hay egregores sobre libros que por su contenido, vibración y tema, son muy negativos o te hacen sentir mal sin saber porqué.
Cuando el egregor toma vida
Cuando el egregor formado a partir de la proyección energética de muchas personas sobre algo, consciente o inconscientemente, tiene la suficiente fuerza, se puede convertir en una energía autoconsciente, podríamos decir que el propio egregor, como si fuera una balsa de gelatina flotando en uno de los planos no físicos que nos rodean, toma vida. Porciones de esa balsa de energía se desprenden, y de ahí que empezamos a hablar de energías negativas “autoconscientes”, “entidades” nacidas de concentraciones de ira, rabia, odio, violencia, etc., que funcionan luego por resonancia, siendo atraídas hacia aquellos eventos, personas o situaciones donde la ira, el odio o el miedo son la energía predominante.  Igual pasa con egregores de polaridad contraria, evidentemente.
Puesto que un egregor es energía creada por la proyección de los seres humanos a través de nuestros cuerpos emocionales y mentales, los seres humanos también podemos limpiarlos y desmontarlos de la misma forma, simplemente con la intención de hacerlo, aunque, depende del egregor que sea, esto requiere una cantidad de energía por parte de las personas que lo desean limpiar equivalente o casi igual a la energía del egregor en cuestión a limpiar. Cuando uno, a veces, trata de conectar con ciertos personajes mitológicos, con dioses, con “maestros”, etc., no conecta con el supuesto ser que fue tal o cual personaje, sino que conecta con su egregor correspondiente, con la proyección generada por millones de personas respecto a ese ser, maestro, o “dios” de cualquiera de las culturas existentes y precedentes de nuestra historia. Esos egregores, no son “el ser” al que creemos pedir ayuda, sino el arquetipo energético formado por la imagen que tenemos de ese ser o persona, y que es lo que, vibracionalmente, está más cerca nuestro, cuando hacemos esa oración, petición, o conexión con esa fuerza superior, deidad o maestro ancestral. En casi todos los casos, la oración a “San Fulanito” no es más que una conexión con el egregor de San Fulanito creado durante siglos y “su respuesta” no es más que la resonancia de “vuelta” que notamos cuando nos conectamos a ese egregor, que, como energía consciente que puede ser, tiene cierta “capacidad” de maniobra para interactuar con nosotros.
Eliminando y transmutando egregores
Para eliminar todos los egregores del planeta, a nivel etérico, emocional o mental, tendríamos que estar años revirtiendo todos los sistemas de creencias existentes en el mundo, buenos, malos o regulares, pues para lo que uno es bueno para otro no lo es, y para lo que uno es sagrado para otro es mundano y trivial, por lo tanto, existen egregores para cosas tan simples como un simple símbolo de algunas técnicas energéticas, al que se conectan miles de personas cuando lo usan,  como para cosas tan complejas como el dios de una religión profesada por millones de seres humanos.
Las personas que tienen una faceta pública, como os comentaba antes, también crean un egregor a su alrededor con su exposición al público, al mundo exterior, a  los demás. Aquí me voy a usar yo como ejemplo, para no hablar de nadie que no conozco, que además tampoco es lo que viene a cuento. A pesar de ser un egregor más o menos pequeñito, que yo mismo puedo controlar, el concepto “David Topí” tiene un egregor asociado creado por la proyección de todos aquellos que lleváis leyendo el blog desde sus inicios allá por el 2006, y los que os habéis ido incorporando al mismo en los últimos años. Cada vez que leéis, pensáis, habláis o comentáis algo sobre el concepto-imagen-personaje “David Topí”, se añade vuestra energía, emoción, pensamiento y proyección al egregor que se asocia a lo que escribo, hago o soy. El mini-egregor que existe en torno a mi página y a mi “imagen”, ha ido creciendo con los años, así que, regularmente, cuando siento que se me desmadra un poco, lo borro y desintegro por completo para que no haya ninguna energía asociada a mi de ninguna clase proyectada desde el exterior de forma inconsciente.
Esto, que nadie nota más que yo, tiene connotaciones muy curiosas, pues, de improviso, cuando deshago por completo todo el egregor asociado a mi blog, mis libros, mis cursos o mi persona, de repente, durante unos días, parece que no existo. No es que se dejen de leer los artículos del blog, sino que, directamente, se ha borrado y eliminado toda conexión existente entre el mundo exterior, y el arquetipo formado por las ideas que tenéis todos sobre ese tal “David Topí”. Así, baja la cantidad de emails que llegan, hay muchas menos visitas a la página, se cancela de vez en cuando algún evento porque no viene suficiente gente, etc., etc. Simplemente, no hay una energía vibrando que emita nada, durante una temporada,  que haga “atraer” por resonancia, a otros, hacia mi página, blog, eventos, etc. Eso, puesto que puedo visualizar el estado del egregor que se refiere a mi persona y transmutarlo y eliminarlo,  tiene un efecto muy liberador en mi, pues te desconecta de una “presión social” inconsciente que no te das cuenta que tienes.
Egregores con gran potencia
Si os ponéis a pensar en la gente que tiene millones de seguidores, o millones de detractores, que es lo mismo a efectos energéticos, simplemente el campo creado tendrá una polaridad energética u otra, podréis imaginar los egregores tan potentes que existen asociados al nombres, ideas, marcas o conceptos que represente para sus seguidores esa persona. Muchos de ellos, se sienten liberados cuando dejan de estar en el foco de atención de la opinión pública, porque, literalmente, “se han quitado un peso de encima”, que no es otra cosa que el peso de la proyección energética que la gente hace de ti, consciente o inconscientemente.
Ahora bien, ¿como se borra un egregor? Con la intención de hacerlo. Con un trabajo energético que pasa por conectar con ese campo de energía, por “recogerlo” mentalmente o con la fuerza de tu voluntad en algo que puedas manejar, en mi caso, lo convierto en una sola “bola”, por muy grande y expandido que esté hasta ese momento, por muy negro o brillante que esté en unas partes o en otra, según las críticas, pensamientos en contra o comentarios a favor de lo que voy haciendo, y una vez tengo la “bola” energética bajo el control de mi voluntad, la transmuto, la disuelvo y la mando de vuelta al estado primordial del que nació, digámosle, de vuelta al “éter”. Cada vez que lo hago, algo hace un “reset”, me libero de la energía proyectada sobre el concepto que se asocia a mi, y vuelta a empezar, porque, de nuevo, poco a poco, se vuelve a formar una masa energética nacida de las nuevas opiniones, emociones, sentimientos o pensamientos asociados a ti y la imagen creada sobre ti por los demás.
Si sois personajes semi-públicos o directamente gente “famosa”, no dudéis en ir eliminando vuestro egregor personal de forma regular, os asegurará una buena salud energética, estabilidad sin presión externa, y, de vez en cuando, desapareceréis energéticamente de la realidad de las personas que ya no tienen la conexión con vosotros, hasta que os vuelvan a buscar o engancharse, pero mantendréis bajo control este campo de “ondas” y concentraciones emocionales y mentales, y no os llegará a agobiar demasiado vuestra faceta pública y lo que hagáis de cara a los demás.

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